hace dos mundos que dejé de pintar ausencias, hace dos relojes que dejé de inventar tiempos perdidos.
otro lugar para sentarse a escribir cualquier idea para que no muera en el silencio.

Instagram

(vía violence-vintage)

Fuente: miniyo

La piel del árbol nos enseña las cicatrices de su historia.

La piel del árbol nos enseña las cicatrices de su historia.

Felicidades Venezuela. Mientras pasas la peor crisis constitucional de toda tu historia republicana, tus ciudadanos lo toman a chiste a través de la Mensajería Instantánea. ¡Aplausos!

Felicidades Venezuela. Mientras pasas la peor crisis constitucional de toda tu historia republicana, tus ciudadanos lo toman a chiste a través de la Mensajería Instantánea. ¡Aplausos!

(vía lucyluneta)

Fuente: fix-the-hearts

Pasemos la noche en las letras de Neruda.

Pasemos la noche en las letras de Neruda.


Que ya estoy consciente que me has arrojado al olvido… Sin embargo yo sigo aquí, intentando de recuperar las esperanzas que me arrebataste, he perdido mi corazón, lo has tomado bajo arresto. Mi alma esta en una tristeza constante, que no se atreve a confesar todo lo que le lastima y eso es aun peor. Son espinas que trago día a día intentado contener la alegría, intentado resistir a este camino oscuro. Tu no has caminado, has corrido. Sin embargo yo me arrastro en el suelo, aun buscando tu amor el cual se que no existe. Si no te olvido, ¿Qué haré?, si uno no olvida, si uno no supera, ¿Que medidas deberé tomar como escapatoria?… Me has despedazado el corazón cariño. 

Que ya estoy consciente que me has arrojado al olvido… Sin embargo yo sigo aquí, intentando de recuperar las esperanzas que me arrebataste, he perdido mi corazón, lo has tomado bajo arresto. Mi alma esta en una tristeza constante, que no se atreve a confesar todo lo que le lastima y eso es aun peor. Son espinas que trago día a día intentado contener la alegría, intentado resistir a este camino oscuro. Tu no has caminado, has corrido. Sin embargo yo me arrastro en el suelo, aun buscando tu amor el cual se que no existe. Si no te olvido, ¿Qué haré?, si uno no olvida, si uno no supera, ¿Que medidas deberé tomar como escapatoria?… Me has despedazado el corazón cariño. 


(vía aliciaalotroladodelespejo)

Fuente: meextranarascomoyolohago

La radio es ése lugar donde el talento es mal pagado y la estupidez genera todas las ganancias.

La radio es ése lugar donde el talento es mal pagado y la estupidez genera todas las ganancias.

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No podemos ser hombres de hierro, las lágrimas y su sal nos oxidarán el cuerpo.

No podremos movernos a placer, siempre tendremos que vivir al pendiente del aceite que haga menos corrosivo el movimiento de nuestras piezas.

Nos volveremos pesados al caminar, al jugar, al hacer el amor.

No podemos ser hombres de hierro, porque no tendremos un cálido nido para el corazón que pueda palpitar nuestros mejores amores furtivos.

No podremos sostener con comodidad el lápiz que nos haga escribir las mejores historias que en nuestra imaginación puedan habitar.

Aunque tendríamos la capacidad suficiente para soportar grandes pesos como culpas, reproches, mentiras y equivocaciones, nos fundiríamos al calor de cualquier celo pasional en una masa sin forma.

No podemos ser hombres de hierro, porque aunque resistamos el paso del tiempo, no habrá nada que nos haga vivir tantos días.

No podemos ser hombres de papel; cualquier trazo en falso y quedamos marcados para siempre. Cualquier gota de agua y se nos arruga todo.

Aunque podremos volar en las alas del viento, no habrá nada que nos pueda amarrar firmemente en caso de tormentas y tempestades.

Aunque podremos vivir muchos años, nos llenaremos del color amarillento característico del olvido.

Aunque seamos historia de árboles pasado, no tendremos quién nos escriba con el lápiz ajeno.

No podemos ser hombres de papel porque en cualquier error, nos cortarían sin piedad con la tijera de la indiferencia.

No podemos ser hombres de papel, porque nadie querría escribir sobre nosotros si estamos arrugados, si no estamos perfectos.

No podemos ser hombres de papel en una sociedad que vive de tecnologías. Viviríamos arrimados en el oscuro pasillo del olvido de cualquier biblioteca.

No podemos ser hombres de madera; en cualquier chispa del fuego de la pasión, quedamos hechos ceniza.

No tendríamos movilidad suficiente para acariciar con toques de seda el rostro del ser amado.

No podríamos ser capaces de resistir el frío de la soledad, ese que incomoda y que quema las orillas de nuestro cuerpo inerte.

Seríamos el árbol ajeno, sin capacidad de proporcionar sombra suficiente en un día donde abunde la lluvia solar.

Aunque seríamos capaces de soportar el dolor de los errores –hechos clavos, que perforen nuestros adentros-, luego de sacarlos, quedará el hueco, la cicatriz de nuestra herida.

Cuando surjan de nuestros adentros las lágrimas de la culpa o de la felicidad, seremos propensos a inflarnos por la humedad retenida. No podremos llorar a gusto por miedo a deformar nuestro sutil cuerpo.

         Entonces, ¿De qué estamos hechos?

Afirmo que estamos hechos de fina arcilla suave para hacer de nuestro cuerpo una flexible musculatura capaz de hacer que nuestras extremidades se muevan cómodas y a placer; de arcilla cálida para guardar nuestros órganos y protegerlos de cualquier imprevisto, de cualquier intemperie.

No es tan resistente como otros materiales, pero su extraña y única belleza la hace capaz de reinventarse con cada golpe, con cada tropiezo.

Somos una fina arcilla, de diferentes colores; por eso no todos somos iguales.

Somos moldeados por las manos divinas del Autor del Universo, que nos da dotes especiales y características únicas que podamos usar para hacernos destacar del resto.

Aunque exista alguien mejor o peor que nosotros, nos dan las herramientas para que podamos diferenciarnos de la multitud que se empeña por ser igual a la gran masa indiferente que no opina, ni hace nada por surgir en un mundo tan dinámico como el que nos regalaron.

Somos fina arcilla, somos humanos.

(vía hojasrecienbrotadasdeunarbol)

Fuente: facebook.com

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Colaboración Especial: @SergioMarentes

Ya no esperan nada peor. Ni siquiera su sangre les pertenece. Por eso se les ve ahí, colgados de las ropas para no caer. Parece que el viento les perdona la vida.

Es como si se anclaran a la piedra para tropezar sin caminar. Los mismos rostros que se discuten el beneficio de la duda son los mismos que reciclan aspiraciones. Son los que llenan los rincones de metas sin cumplir.

Son los andrajos de una vida decente. una miseria de lo que no debió ser. Dicen que la mano que los gobierna, tiene tantos dedos como ríos tuvo el mundo. Dicen que la mano en lugar de dedos tiene anacondas ávidas de vida.

Dicen que la mano sabe qué piedra tirar pero no donde esconderse. Cuenta sus pecados con las líneas de su palma; recuerda los detalles de cada intento desesperado por tener el control de todos. Como los hilos que gobiernan una oleada de títeres muertos.

La mano, como quien no quiere morirse, agarra con fuerza cada andrajo que encuentra a su paso y le exprime el poco jugo que les quede. Luego los arroja al basurero, donde reposan todos los vivos que están muertos.

Y al final, la basura se recicla. Solo aquellos que sepan jugar a esconderse podrán ser llamados a tirar las piedras que los demás tropezarán. Podrán ser llamados a jugar al fracaso del prójimo.

Y hacer un nuevo camino, un verdadero camino, hecho de pedazos de piedra, lanzada por pedazos de vida.

Un camino donde se viaje sin miedo al fracaso, con valor por el éxito, un camino donde se viaje para aprender, se tropiece para comprender, se camine para soñar con la mente abierta a las eventualidades de la creatividad.